domingo, 3 de abril de 2011

CONFUSIÒN

Por Cesáreo Silvestre Peguero.
   
                                                        
Estar confundido es habitar en lo incierto. Aunque hayan realidades que  para otros son falsedades.
En ocasiones, de manera inconsciente, se cree estar en lo cierto de manera confundida; otras veces  se está errado conscientemente.
El concepto humildad tiende a mal emplearse.
Se considera que el humilde es aquella persona desprovista de recursos, harapienta, descuidado, conformista, o quien exhibe cierta debilidad.
La humildad no es una descripción, es una actitud, que quien la posee muchas veces la desconoce; porque surge en quienes están desprovisto de jactancia y vana gloria.
La madre Teresa de Calcuta fue uno de esos ejemplos de humildad.
Muchos desisten en reconocer sus valores e importancia con tal de de ser visto como humildes; en este tenor, Jesucristo nunca resto valor a su ministerio y abundaba en decir que él era el Unigénito Hijo de Dios. Esto no le hizo dejar de ser humilde. Marcos 14: 61, 62; Juan 6:51
La humildad no debe verse como un símbolo de pobreza; hay ricos humildes, sencillos y mansos; mientras existen muchos pobres, arrogantes y muy pedantes.
Se es humilde cuando no se tiene una consideración de sí más elevada de la que se debe.
Huye de los elogios; pero trata de merecerlos. (F. FENELON)
El humilde no es jactancioso ni se envanece de sus logros. Cuando se es humilde se admiten los errores y se reconoce el logro de los demás.
Es la humildad una actitud que emana de un corazón sencillo y noble; es lo contrario de la soberbia y el orgullo, (Efesios 4: 2).

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