lunes, 11 de abril de 2011

CUANDO SE ES MERITORIO.

Por Cesáreo Silvestre Peguero. 


Los meritos no se donan: Se merecen. Es una cualidad que se adquiere con los hechos, en cualquiera de los ámbitos que se ejerza una función con dedicación y determinación. Para merecer este atributo, se requiere un
apego a la excelencia, alcanzando con ello el merito y la admiración como ha sido el caso del Dr. CHRISTOPHER A. LAMBERD. El destacado ministro consejero de la embajada de Estados Unidos de Norteamérica, con asiento en República Dominicana. 
LAMBERD, ha frecuentado el camino de la eficiencia diplomática, en una trayectoria que lo ha llevado a representar a su país en el Servicio Exterior, durante más de 20 años. Ha sumido las funciones de Ministro Consejero en la Embajada de los Estados Unidos en La Paz, Bolivia. En su trayectoria, este honorable ministro ha desempeñado importantes cargos, en lugares como Canadá, San Paolo, Brasil, Rio de Janeiro; Vancouver; Ciudad México,  y México. También ha estado en el Centro Regional de Florida en Ft. Lauderdale, Florida, se destacó también en el Departamento de Estado en Washington, DC, en donde asumió un importante rol, así como también en la Habana, Cuba.
Ha representado con honores a su país en Lima, Perú por dos ocasiones.
Ha sido Consultor para USAID para la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, trabajó para el Departamento de Agricultura, y también fue un voluntario para el Cuerpo de Paz.
El Sr. Lambert  fue galardonado con el "Superior Honor Award" (Premio al Honor Superior) y el "Meritorious Honor Award" (Premio al Honor Meritorio) del Departamento de Estado.
Las citadas funciones le acreditan como un meritorio hombre que ha representado a su Nación con competencia, altura, decencia y profesionalidad. A esto se suma además, su plena humildad. En su visita a San Pedro de Macorís, pude ser testigo de la original sencillez, cortesía, afabilidad y receptividad. Estas actitudes, se comprobaron en su actuar, el pasado 12 de diciembre, en el Salón Blanca Díaz Ordóñez de la Alcaldía de San Pedro de Macorís, donde se hizo presente la tética y la ejemplar forma de ese noble ciudadano, quien  en la ocasión  mereció ser reconocido como visitante distinguido, merecido reconocimiento que le hicieron los regidores de la Alcaldía  petromacorisana, ubicada  al Este de República Dominicana.
Esta distinción de verdad la mereció. No solo por su alta investidura, sino también por el loable rol que viene asumiendo en sus funciones, como ministro consejero de la embajada de los Estados Unidos.
 El comportamiento humano que este norteamericano exhibe, muestra la efusividad de su calidad humana, el cual brinda un trato especial a todo aquel que le brinda atenciones. Él es un ciudadano de palabra calmadas,  pero comprensivo y sincero. 
El se nota natural y sin pretensiones. No asume poses: es natural.
La verdad es que fue una bonita experiencia para mi haber tratado a este distinguido ciudadano, quien en su actuar da cátedra de humildad. Ojala muchos traten de emular su decencia y sinigual sencillez que en el habita, al igual que en su honorable Esposa….
Quienes hacen suyo el don de cuando se he meritorio.             

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