domingo, 3 de abril de 2011

CUANDO EN LA APARIENCIA SE SUBESTIMA.

Cesáreo Silvestre Peguero.

A pesar del gran conocimiento que exhiben mucho, somos incapaces de ver lo intangible que solo logran percibir las personas provistas de espiritualidad que  alcanzan mirar el interior del corazón o del alma; no así los otros, a pesar del vasto conocimiento que se tenga en término humano, sin tener el espíritu de Dios en sí. Samuel fuel el único personaje Bíblico que fue Profeta, Sacerdote y Rey: tales atributos y facultades del conocimiento y la sapiencia, no le fue suficiente para discernir a quien ungir.
Y dijo Jehová á Samuel: ¿Hasta cuándo has tú de llorar á Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Hinche tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré á Isaí de Beth-lehem: porque de sus hijos me he provisto de rey. Y dijo Samuel: ¿Cómo iré? Si Saúl lo entendiere, me matará. Jehová respondió: Toma contigo una becerra de la vacada, y di: A sacrificar á Jehová he venido. Y llama á Isaí al sacrificio, y yo te enseñaré lo que has de hacer; y ungirme has al que yo te dijere.
Hizo pues Samuel como le dijo Jehová: y luego que él llegó á Beth-lehem, los ancianos de la ciudad le salieron á recibir con miedo, y dijeron: ¿Es pacífica tu venida? Y él respondió: Sí, vengo á sacrificar á Jehová; santificaos, y venid conmigo al sacrificio. Y santificando él á Isaí y á sus hijos, llamólos al sacrificio.
Y aconteció que como ellos vinieron, él vió a Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido. Y Jehová respondió á Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, más Jehová mira el corazón. Entonces llamó Isaí á Abinadab, é hízole pasar delante de Samuel, el cual dijo: Ni á éste ha elegido Jehová. Hizo luego pasar Isaí á Samma.
Y él dijo: Tampoco á éste ha elegido Jehová. E hizo pasar Isaí sus siete hijos delante de Samuel; más Samuel dijo á Isaí: Jehová no ha elegido á éstos. Entonces dijo Samuel á Isaí: ¿Hanse acabado los mozos? Y él respondió: Aún queda el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel á Isaí: Envía por él, porque no nos asentaremos á la mesa hasta que él venga aquí.
Envió pues por él, é introdújolo; el cual era rubio, de hermoso parecer y de bello aspecto. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, que éste es. Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y ungiólo de entre sus hermanos: y desde aquel día en adelante el espíritu de Jehová tomó á David.

Levantóse luego Samuel, y volvióse á Rama. Y el espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y atormentábale el espíritu malo de parte de Jehová. Y los criados de Saúl le dijeron: He aquí ahora, que el espíritu malo de parte de Dios te atormenta. Diga pues nuestro señor á tus siervos que están delante de ti, que busquen alguno que sepa tocar el arpa; para que cuando fuere sobre ti el espíritu malo de parte de Dios, él taña con su mano, y tengas alivio.
Y Saúl respondió á sus criados: Buscadme pues ahora alguno que taña bien, y traédmelo.
Entonces uno de los criados respondió, diciendo: He aquí yo he visto á un hijo de Isaí de Beth-lehem, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso, y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehová es con él.
Y Saúl envió mensajeros á Isaí, diciendo: Envíame á David tu hijo, el que está con las ovejas. Y tomó Isaí un asno cargado de pan, y una vasija de vino y un cabrito, y enviólo á Saúl por mano de David su hijo. Y viniendo David á Saúl, estuvo delante de él: y amólo él mucho, y fué hecho su escudero. Y Saúl envió á decir á Isaí:
Yo te ruego que esté David conmigo; porque ha hallado gracia en mis ojos. Y cuando el espíritu malo de parte de Dios era sobre Saúl, David tomaba el arpa, y tañía con su mano; y Saúl tenía refrigerio, y estaba mejor, y el espíritu malo se apartaba de él. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, que éste es. Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y ungió  de entre sus hermanos: y desde aquel día en adelante el espíritu de Jehová tomó á David.
A pesar de que David era rubio, de ojos de buen parecer, pero no fue su físico lo que le hizo merecer tal distinción sino, buena relación con Dios.
La indicada referencia atestigua cuan limitados y parcializados somos al regirnos por las apariencias.
Igual proceder se hace semejante en los diferentes ámbitos en los que concierne a la preferencia electiva de alguien para una posición o en una elección, incluyendo las preferencias amorosas o amistosas. Esto ocurre en lo político, laboral, social y hasta en el seno del hogar. Ojala que este tema, nos haga reflexionar y no actuar por las apariencias que desvía el valor intrínseco de las cosas.

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