domingo, 3 de abril de 2011

CUANDO LAS MAÑAS SE HACEN SUTILES

Por Cesáreo Silvestre Peguero.   
                                                                                            

Enseñanza, es el método que como sistema utilizamos para instruir o instruirnos.
Es pues una lección didáctica o ejemplarizadora de la que se pueda aprender.

La definición del título de este artículo es el elemento de edificación que me motiva tratarlo.
Robar, es apoderarse de forma inconsulta de algo ajeno, no importa lo que sea, grande o “pequeño”, costoso o “insignificante”.
Es decir, el robo no tiene clasificación de precio o importancia para dejar de serlo; sin embargo, muchos creen que quien roba un pollo no es ladrón, si no el que se roba un millón.
Amparados en tales creencias muchos se hacen jueces de ellos mismos, procuran agenciarse sus propias indulgencias; mas para mí, los robos no deben realizarse como queriendo justificarse los grandes con los pequeños; porque ambos son iguales, e inmorales.
De lo malo algo bueno se puede aprender; como de lo bueno algo malo puede echarlo a perder.
En la mayoría de los casos, los que fustigan el mal son igual o peores a quienes son cuestionados.
En una ocasión observé a una persona apropiarse de un animal que a su casa erró en penetrar, adueñándose la persona del animal; al hacersele la observación consideró que no robó, sino “cogió”; queriéndose justificar por el “poco costo” que como precio tenía el animal.
No nos queramos justificar; porque robar es robo, no importa cuán insignificante sea un objeto o un animal.
Esto me hizo reflexionar y aprender que antes de señalar nos debemos cuestionar; porque pudiésemos estar incurriendo en faltas, esto se pone de manifiesto cuando la inconciencia se hace sutil

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