domingo, 3 de abril de 2011

CUANDO SE ALBERGA EL EGOÌSMO


Por Cesáreo Silvestre Peguero.
                                                                                             
Muchos parecieran no agradarse de   quienes son egoístas, y en la mayoría de los casos, quienes critican son portadores de este proceder inconscientemente.
Ser egoísta es más que pretender lo del otro: -es centrar todo en sí mismo.
A muchos le gusta que los demás le tengamos en cuenta; pero  ellos no se muestran interesados por el destino de otros.
·         Se les escucha decir:   tú no me buscas; pero ellos no buscan a los demás...
Hay quienes les agradan que le regalen; pero ellos no obsequian nunca nada.
A muchos les fascina que le brinden; pero ellos nada ofrecen...; les place ser  ayudados; pero no socorren a nadie.
Así que todas las cosas que queráis  que los hombres hagan con vosotros así  haced vosotros  con ellos.
·         San Mateo Capitulo 7, Versículo 12.
Nos despojamos de egoísmo  cuando nos deshacemos de la pretensión de que sea el otro que se sacrifique por nosotros, y nunca  hacemos lo mismo por ellos...
Los demás también cuentan, no creamos ser los privilegiados.-
Hay quienes se abaten porque no le hacen feliz, y ellos no proporcionan felicidad a los demás.
En la amistad y en el amor  ocurre lo mismo: se impone el egoísmo. Se quiere que los demás sacien nuestras necesidades afectivas; pero no procuramos lo mismo, excepto en casos de ventajas...
A partir de ahora, a los que anidaban esas actitudes inconscientemente le corresponde cambiar esta mala forma, o admitir que se es egoísta conscientemente.
Es tiempo de comenzar a reflexionar; el que da recibe, y según lo que sembremos, eso cosecharemos.
Cuando se procura sembrar sin afanarse en cosechar, en el momento menos esperado se disfruta de lo que se ha sembrado.

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