domingo, 3 de abril de 2011

CUANDO SE DESESTIMA LA PRUEDENCIA

Por Cesáreo Silvestre Peguero.

Despreciar es no desear. Hay muchas cosas que debemos rechazar pero no las que nos ayudan a moderar nuestra forma de actuar.
Para este fin alcanzar, el libro de proverbios nos ha de ayudar, si acatamos las indicadas sugerencias que nos instan a la prudencia: hijo mío, si recibieres mis palabras, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia     y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros,  entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios.
(Proverbio 2: 1-5).
En las muchas palabras no falta pecado; más el que refrena sus labios es prudente.
El que guarda su boca conserva su alma; mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad.
(Proverbios 13:3).
La blanda respuesta quita la Ira; mas la palabra áspera hace subir el furor. (Proverbios 15: 1).
El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; mas el que escucha la corrección tiene entendimiento.
(Proverbios 15:32).
El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; el de espíritu prudente es hombre entendido.
(Proverbio 17). “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación; hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.” (Judas 4).
Proverbios 22:24
No te juntes con un hombre irascible ni vayas con un   hombre iracundo;
no sea que aprendas sus costumbres y te pongas una trampa a ti mismo.

No hay comentarios: