sábado, 2 de abril de 2011

Cuando se inspira.

Cesáreo Silvestre Peguero. 
 elperiodismoconsentido@gmail.com
 
Las inspiraciones son frutos de grandes realizaciones. Y es que, inspirarse despierta ilusiones que, aunque no siempre se concreticen, encienden nuestro entusiasmo, asiéndonos sentir vivos; además, despierta la musas de nuestro sentir interior.
Existen muchas fuentes de inspiración en el plano espiritual, en el área sentimental, en el aspecto profesional, laboral y en sentido general.
En mi caso particular, me han inspirado muchas cosas en la vida, una de mis inspiraciones más gratas la despertó en mí, la muerte del popular cantante de música de amargue, Marino Pérez.
Fue precisamente, su fallecimiento el que estimuló a que yo me inclinase por la comunicación Social. 
Aunque desde pequeño, siempre me gustaba grabar mi voz y tratar con la electrónica; pero no con la intención de ser comunicador. A los finales de los años “80”, invente una improvisada radio emisora de circuito cerrado y coloque una de las bocinas en la sala de la casa y cuando llegaba alguien a visitar o hacer algún tipo de negocio con mi mamá, yo, desde mi inventada estación, saludaba a quienes llegaban a la casa y, esto me divertía pero, no pensaba en verdad vivir de esto. Fue cuando ocurrió la muerte de Marinito Pérez cuando, eso mismo me lanzo. Con mi grabadora en mano, en pleno mortuorio comencé a entrevistar a los diferentes bachateros que se dieron cita durante aquel gran recorrido que termino en el cementerio municipal de SPM.
En la ocasión, todos los casstte que tenia de música romántica, lo utilice para grabar las expresiones de los que, como yo admiraban a Marinito.

La mayoría de los bachateros de renombre estuvieron ofreciéndome sus particulares consideraciones de los que fue ese popular intérprete de la música popular. Yo, admiraba a ese personaje, por su sencillez, receptividad, y sensibilidad humana.

El era un ser humano de verdad, le caracterizo la solidaridad.
Marino Pérez, de acuerdo a los testimonios, se llego a desprender de su caja de diente de oro para contribuir con la compra de féretro a personas de escasos recursos y que no tenían el ataúd para sepultar a sus feudos.  
Esta acción, entre otras muestra de desprendimiento, me hizo admirarle. También reconocía en él, su coloquial, singular, sinceridad en su forma de actuar. Durante el periodo 1970 y 1980, el género de música bachata, era de consumo solo de las personas que, se le consideraba poco culta o de clase pobre. Para muchos, era denigrante escuchar este tipo de música que, asociaban al atraso, a la prostitución y a la embriaguez desmedida. Una gran parte de la sociedad dominicana, en ciertos sectores de la población, rechazaba esta música por su asociación a la degeneración.
Esa concepción de exclusión social, llevo a José Manuel Calderón Leonardo Paniagua, Luís Segura y los bachateros de esa época que grabaron baladas y otros estilos musicales más aceptados, y que provenían del extranjero.
En tanto, otros bachateros, como Marino Pérez, prosiguieron el estilo de vida de bares donde la bachata era cantadas libremente. Marino Pérez era un hombre, de aspecto sereno y muy atento, murió sin ver el auge que hoy experimenta la bachata en nuestro país. El éxito de la bachata, lo disfrutan hoy, no los que forjaron ese genero, sino los que han llegado de ultimo. Como dice la Biblia, los últimos han sido los primeros.
Esteban Pérez (conocido como Marinito Pérez). Nació el 26 de Diciembre del año 1946, en Guayabo Dulce, perteneciente a la provincia de Hato Mayor del Rey. Era hijo de los esposos Arcadio Ástaco y Carmen Pérez. Para mediados de los años “90”, ya el alcoholismo había transformado su apariencia. Ese cantante popular, lucia mayor de la edad que realmente tenía. Marinito, de acuerdo a las investigaciones, se inicio en el canto de la bachata en 1969. A él, aparte de haber sido un buen intérprete de ese género, se le atribuye haber compuesto la mayoría de sus canciones. Marino Pérez a la edad de 14 años cortaba caña y su padre Arcadio Astacio le dijo: ¡muchacho suelta la mocha que aquí no vas a llegar a ninguna parte! en aquel entonces un viaje de caña lo pagaban a 35 centavos, según cuenta su hermana Morena.
El bar conocido como el 28 ubicado en la calle 30 de Marzo de SPM, fue el centro de diversión por excelencia en donde Marinito se reunía con: Ángel Guerrero, Cristóbal Acosta, (creador en los años “70” de los" Los dominicanos del ritmo" mas tarde forma "Los cibernéticos", conjunto musical de bachata al que perteneció Marinito),Sijo Osoria, José Ventura, Pepillo (el dueño del 28 y compadre de marino) Tony Santos, Juan Bautista, Chijo Zorrilla entre otros.
Según las informaciones obtenidas, Marino graba su primer disco con un señor llamado bruno de Placer Bonito titulado "sin rumbo” pero ese tema, no tuvo éxito pero si le dio buenos resaltados, "El trago de olvidar", que aunque no fue su primera interpretación musical, se tiene como el primero por el auge que tomo; el que él grabara acompañado del guitarrista Augusto Santos, ese tema se cita entre las canciones más populares de Marinito Pérez.
Se hizo acompañar siempre en sus canciones por su guitarrista y compañero Chijo Osoria; también por chijo Zorrilla en ocasiones.
A Marino Pérez, se le considera el bachatero de mayor venta de su época, ya que la mayoría de sus composiciones se convirtieron en un éxito. Sus interpretaciones tuvieron tanta incidencia que, el reconocido merenguero Wilfrido Vargas gravo un poturri de sus canciones. A diferencia de muchos bachateros de su época, la mayoría de las interpretaciones de Marino Pérez eran inspiradas por él. En sus interpretaciones se reflejaba el dolor, la frustración que aparentaba llevar dentro y que no desapareció pese al tiempo.
Marino Pérez, tras quedar atrapado en el alcoholismo, murió el 26 de Julio del 1991. A este intérprete se le considera como uno de los más auténticos interprete de la bachata en República Dominicana.
Marino Pérez, fue padre de Verónica, Johanna y Raysa Pérez, quienes junto a su hermana morena y la madre de marinito residen, en la calle Romana Gonzáles No. 145 del barrio Méjico de San Pedro de Macorís.
El sepelio de Marinito Pérez, se considera como uno de los actos fúnebres mas concurrido durante toda la historia de San Pedro de Macorís.
Fue un acontecimiento indescriptible, en donde los segadores de este artista popular, lloraron su muerte con gran pesar. A finales de sus años, ese género comenzaba a percibir cierta prevalecía de la introducción de innovaciones, tales como la guitarra eléctrica. La que hoy es usada con frecuencia por bachateros del momento, quienes también han pregrabado las canciones de Marino Pérez, tal es el caso de Anthony Santo y otros. Las canciones de Marino Pérez siguen siendo del gusto popular, a pesar de los años. Esos temas se escuchan en todas las emisoras del país y el público sigue comprando sus CD. La población, sigue recordando a Marinito Pérez con gratitud y con la pena de haber muerto cundo casi empezaba a trascender la bachata, como género musical del el arte popular dominicano. La inclinación que Marino Pérez mostraba por el consumo de las bebidas alcohólicas, pareciera reflejar, alguna onda pena que llevaba él dentro. Él murió como nació: sin nada. Tal vez, alguna decepción le hizo aferrarse a la bebida. Perdió la vista a los objetivos que, deben morar en todo ser humano.
Cuando se diluyen las metas, se pierde el rumbo. Tiene vital importancia que, en toda ocasión, mantengamos la inspiración asía el desarrollo  integral de nosotros y de la sociedad. La visión debe ser parte de la inspiración.
Aunque en ocasiones se fijen nuestras visiones en parámetros viciados, lo importante es asimilar lo bueno de lo malo.

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