domingo, 3 de abril de 2011

EL VALOR DE LAS PEQUEÑAS COSAS…


Cesáreo Silvestre Peguero.                                                                             
En un sistema social como el  actual, en el que se prefiere barco grande aunque no ande, se torna  poco atractivo interesarse en el valor de las pequeñas cosas. Esto, en el marco  de la superlativa ambición que se inclina por la cantidad sin calidad. 
Cuando habita sed de codicia y ambición tienden a rechazarse  grandes valores  que son echados de menos por  algunos que se rigen por la ambición desmedida. Esa actitud exime en ciertos casos a muchos de obtener  grandes logros. Un ejemplo de esto se manifiesta en el siguiente caso: una vez, un buen amigo interpuso su vida por otro en un acto de nobleza, muriendo el amigo en su lugar.
El sobreviviente, en relevancia y homenaje a su amigo, dibujo un cuadro en el que plasmo mediante el lienzo la figura del gran amigo fallecido. El sobreviviente después de pintar el cuadro de su amigo fallecido, donó este al padre de la víctima, un hombre de inmensas fortunas. El padre rico al paso de los años murió, solo había procreado aquel hijo muerto en la guerra en lugar de su amigo. 
Al padre no tener heredero sus bienes fueron subastados.
-El rico anciano, antes de su muerte dejo un testamento que había de ser leído y ejecutado al momento de la subasta de sus bienes. En dicho acontecimiento, cuando se inició la subasta, se presentaron muchos que aspiraban obtener mediante las compras artículos subastados cuantiosos y reliquias de inmenso costo;  aquellos lujosos utensilios del hogar eran codiciados por muchos.
La subasta se retraso porque la misma había de empezar con la venta del cuadro que fuera pintado en honor al magno amigo fallecido (hijo del adinerado).
 Nadie se mostraba interesado por comprar  el cuadro y por tanto, no había iniciado la subasta  por ser este el primer objeto que había de subastarse; siguiendo las instrucciones indicadas por el testamento.
Los presentes no se mostraban interesados en ofrecer dinero por ese cuadro; pero sí ambicionaban los otros objetos de “gran valor económico;” que junto a la obra de artes se exhibía; hasta que por el lugar pasó un limosnero, y  al ver el cuadro ofreció lo poco que había recibido como limosna.
Subastado el cuadro por el limosnero,  concluyo la subasta; ya que  el  testamento decía que quien comprara el cuadro de su hijo se llevaría el resto de los bienes;  de esta forma gano más el menos ambicioso, por interesarse en el sencillo cuadro, mientras que los codiciosos se perdieron de la fortuna por no tener en cuenta el valor de las pequeñas cosas.
Quien tiene el hijo se lo lleva todo; así ha hecho Dios (en la fe Cristiana) según nos relata el Evangelio. 
El nos ha dado perdón de nuestras culpas y vida para siempre junto a él ¡Pero esa vida está en su Hijo¡
“El que tiene al Hijo de Dios tiene la vida y el que lo rehúsa no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él“. En el humilde redentor de Galilea a puesto nuestro Padre Celestial todas sus bendiciones y toda su compasión por la humanidad; recíbale con fe, dejando de lado toda soberbia y toda pretensión de autosuficiencia moral, es lo mejor que puedes hacer.

3 comentarios:

lety dijo...

Es bien importante y cierto hoy en la actualidad son pocos lo que ven el valor a las pequeñas cosas y que a lo largo de tu vida esas pequeñas cosas son las de mas valor.

lety dijo...

Es bien importante y cierto hoy en la actualidad son pocos lo que ven el valor a las pequeñas cosas y que a lo largo de tu vida esas pequeñas cosas son las de mas valor.

lety dijo...

Es bien importante y cierto hoy en la actualidad son pocos lo que ven el valor a las pequeñas cosas y que a lo largo de tu vida esas pequeñas cosas son las de mas valor.