domingo, 3 de abril de 2011

JESUCRISTO, EL PERRO Y LOS NIÑOS

Cesáreo Silvestre Peguero.
                                                                                                     


Existen diferencias abismales en los titulados; de esto estoy consciente y absolutamente convencido; sin embargo, me valgo de sus similitudes para sustentar sus afinidades en nobleza, fidelidad y sinceridad.
Los seres humanos debiéramos aspirar a ser portadores de las semejantes cualidades que define a los tales. La autenticidad y lealtad la debemos adquirir poniéndola de manifiesto en nuestro diario vivir.
Los animales que muchos llaman irracionales no deben superar nuestro nivel de raciocinio.
Si nos jactamos en llamarnos sapientes
¿Por qué somos menos fieles  que los Perros?
¿Qué pasa que los niños nos aventajan en nobleza, lealtad y honradez?
Un niño puede reír hasta 300 veces en el día y un adulto, por más estimulado que esté, solo llega a reír 60 veces al día. Se deduce que la risa está ligada a la inocencia.
Aunque algunos vean a los niños “pequeños,” estos son grandes en sanos sentimientos; ya que en ellos no hay resentimientos.
Porqué si nos llamamos hijos de Dios no heredamos su carácter y nivel de justicia, tolerancia e inconmensurable amor desprendido y en esencia buen amigo.
En la mayoría de las ocasiones, preferimos deleitarnos en ver en los demás los defectos y solemos ignorar los nuestros.
Seamos más correctos, alcanzando el nivel de los honestos…
En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: de cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entrareis en el reino de los cielos. 
Asique, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.(San Mateo 18: 1-4).
Protegedme de la sabiduría que no llora, de la filosofía que no ríe y de la grandeza que no se inclina ante los niños.

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