martes, 19 de abril de 2011

¿Qué decir?

Por Cesáreo Silvestre Peguero. elperiodismoconsentido@gmail.com

Muchos se apresuran en hablar algo sin tener nada que decir.
Al conversar, tratemos de inculcar algún valor si queremos edificar.
Éticamente dialogar, debe ser para instruir, nunca para destruirNuestras palabras deben hacer reflexionar a quienes nos puedan escuchar; debemos pensar antes de hablar.
Al opinar, nos deberíamos cohibir si no tenemos algo útil que decir.
¿“Has visto hombre ligero en su palabra?: Más esperanza hay del necio que de él”. (Prov. 29 Verso 20).
Las expresiones son las manifestaciones de lo que somos en lo interior, al cuidar de nuestro lenguaje preservamos la capacidad de razonar y demostramos nuestra
madurez y nivel de tolerancia. Las palabras insultantes u ofensivas nunca han creado algo
provechoso. Con el uso de expresiones vulgares o inadecuadas, destemplamos
nuestro carácter, al mismo tiempo, lastimamos las interioridades
de los demás, provocando heridas, creando resentimientos
en quienes nos escuchan. No es que dejemos de ser veraces en su momento, pero digamos las cosas con tacto.
Bienaventurados los que no tienen nada que decir, y que resisten la tentación de decirlo. James R. Lowell
Todos los hombres que no tienen nada que decir hablan a gritos. Jardiel Poncela
No hables, en manera alguna, hasta que tengas algo que decir. Caryle 13
Periodismo Con Sentido
“Ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación”. Efesios 4.29.
Pensemos muy bien antes de hablar, calmémonos cuando estemos
airados, hablemos sólo cuando estemos en paz. Una expresión de
aliento tiene el poder de innovarnos y darnos conformidad.
¡Las palabras son activas!
Lo que podamos decir puede restaurar o abatir. Muchas veces, de lo que digamos depende la felicidad o la turbación, la paz o la aflicción.
Los griegos decían que las expresiones eran divinas y los filósofos
elogiaban el silencio. Piensa en esto y cuida tus pensamientos, porque ellos se traducen en vocabularios, y domina tu lenguaje, ya que éste determina tu destino, tu nivel de conocimiento y tu armonía particular.
La violencia, las mentiras y el resentimiento fluyen a través de los
términos que se emplean; en tales circunstancias, tenemos que
cultivar la cualidad de callar cuando podemos dañar al hablar.
“Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal; para que sepáis cómo os conviene responder a cada uno”. Colosenses Capítulo 4: verso 6.
Una expresión amable puede transformar una vida. Un mensaje de amor logra confortar y dar felicidad. Una expresión imprudente:
Consigue encender discordias. Un dicho cruel, puede turbar una vida.

Habla de tal manera que en tu alma y en la de los demás quede la paz, propóngase esto, usted será la ganadora o el ganador; está en usted la oferta de poner esto en práctica.

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