domingo, 17 de abril de 2011

Situación Difícil del Periodismo Dominicano


Por Cesáreo Silvestre Peguero. 

La labor de los obreros del periodismo no es bien valorada en materia
económica, ni poseen la garantía de su seguridad física.
En el pasado año 2012, entre enero y agosto aproximadamente 80
periodistas y otros trabajadores de los medios de comunicación
sufrieron acoso o agresiones físicas, en muchos casos, a manos
de la Policía.
Atropellos de la policía contra periodistas, afecta libertad de expresión existe en la República Dominicana.
A principio del presente año 2013, el periodista Francis De León
recibió agresiones por parte del mayor de la Cruz, un agente de la Policía Nacional de San Francisco. El comunicador fue agredido por
policía cuando cubría los enfrentamientos que el policía sostenía con estudiantes del Liceo Ercilia Pepín.
El periodista y dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, denuncio que el referido agente lo censuró, y lo lanzó a una camioneta, trasladándolo
al cuartel de la institución, donde permaneció por varias horas detenido.
El hecho ocurrió cuando Francis tomaba fotos con su celular y transmitía para su programa los
enfrentamientos a pedradas y tiros entre estudiantes y policías.
La censura contra Francis De León ha sido considerada como un abuso de poder, un atropello y una muestra más de intolerancia policial.
La constitución dominicana permite a todo comunicador investigar, recoger y difundir informaciones por cualquier medio y derecho a la información de libertad de expresión, el respeto a la integridad física y moral.
Otro miembro de la prensa agredido por policía en San Pedro de Macorís.
Agentes policiales al servicio de la seguridad del ex General
Bartolo Gil Melo de la policía Nacional, golpearon al Periodista
Francisco Guerrero (Chiquito), quien tocase bocina en su motor por
efectuarse el retiro del referido oficial.
El comunicador fue golpeado, sin que se haya censurado a los
agresores. El afectado ofrece las informaciones que se sirven por vía de Acropool. El comunicador dijo que es una persecución contra el por las críticas que has hecho en contra de la gestión del ex jefe del comando sureste de la policía en San Pedro de Macorís.
Casos de agresiones a periodistas dominicanos.
El representante de República Dominicana ante la Sociedad Interamericana
de Prensa (SIP) denunció 25 casos de agresiones físicas y verbales y de más sometimientos a la justicia llevados contra miembros de la prensa por oficiales de
la policía nacional, agentes de la autoridad o por ciudadanos civiles, que refleja lo quebradizo que se ha tornado el ambiente de seguridad en que ejercen su
trabajo los periodistas.
La situación fue presentada por el vicepresidente regional de la Comisión de Libertad de Prensa
de la SIP, periodista Miguel Franjul, en la 68ª Asamblea General de esa organización, que
se realizó en Sao Paulo, Brasil, donde presentó su informe sobre el
problema de la prensa en República Dominicana.
No obstante, indica que si bien es cierto que en muchos años ha prevalecido un estado general de respeto a la libertad de prensa, la recurrencia de episodios de agresión o intimidación no sancionados ejemplarmente, cuando aparecen involucrados miembros de las
Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, marcan una peligrosa
tendencia que puede dañar ese clima.
Citó el caso en que los comunicadores Ramón Antonio Salcedo
Soto y el fotógrafo Wilson Aracena, del periódico Hoy; el locutor Martín Lanfranco y el productor radial Leandro Sepúlveda fueron heridos mientras cubrían una marcha de protesta que dispersó la Policía Nacional en los alrededores de la mina de oro que planea
explotar la empresa Barrick Gold, en Pueblo Viejo, Cotuí.
En el 2012 varios periodistas independientes han sido condenados por tribunales a penas de multas y prisión, bajo acusaciones de difamación e injuria contra ciudadanos civiles.
Se trata de los periodistas Johnny Alberto Salazar, condenado a seis meses de cárcel, y Melton Pineda, comentarista radial, a tres meses de prisión, dice. Cita agresiones a la periodista Francisca Ramírez, de Teleantillas, y a Raúl Cárdenas, de Telemicro entre otros casos. Otras agresiones han quedado en el anonimato por temer a represalia.
Lo cierto es que, la libertad de libre expresión y difusión del pensamiento va en deterioro en República Dominicana. Hay sectores conservadores y personeros ligados al gobierno de
turno que quieren hacer notar lo contrario.
En República dominicana, muchos propietarios de medios no han sabido valorar el arriesgado oficio de la labor periodística, La situación de éstos se torna muy difícil.
En el ejercicio informativo se prefiere seguir capturando las noticias
en medio de riesgosas situaciones, con dedicación, honestidad y
esmero, venciendo barreras; apersonándose a las fuentes, investigando.
No conformándose con rumores, ni especulando con falsedades.
El periodismo es como una religión cuando se ejerce con vocación; pese a los riesgos y persecuciones que implica asumir esa labor, no muy bien remunerada en este y otros países.
Debido al bajo salario que se devenga muchos, se ven obligados a ejercer
el pluriempleo, (trabajitos extras) -para poder contrarrestar los bajos
sueldos que se tienen como salario.
Esta situación parecería no preocupar a algunos de los que les ha
tocado dirigir los gremios periodísticos dominicanos; ellos dejan
de lado las necesidades de los comunicadores que eligen a esos
gremialistas, en interés de que se alcance la mejoría reivindicativa, el derecho a un buen seguro de salud, garantía de vivienda y un sustento digno para los comunicadores y sus hijos, además de capacitación y adecentamiento moral y ético que hoy más que nunca necesita ese servicio.

El código de ética en el periodismo está siendo ignorado, eso ha
generado que muchos no se estén rigiendo con el nivel y respeto que merece esa profesión, se necesita aplicar las normativas precisas que logren un mejoramiento en la calidad periodística, y que en esta labor se procure con más insistencia la elevación moral y el beneficio colectivo de la nación. A través de este libro Periodismo Con Sentido,
trato de hacer un llamado reflexivo por un ejercicio periodístico apegado a la seriedad y honestidad profesional.
La labor periodística es un ente regulador del sistema democrático, a través de este trabajo, se aboga por la ejecución de la democracia, por el correcto uso de los bienes públicos y con valentía denunciamos los actos de corrupción e irregularidades que afectan a la sociedad. Pese a que hay quienes se degradan en la práctica de este trabajo, haciendo
mal uso de esta profesión, usando esta ocupación para chantajear y
extorsionar a políticos y comerciantes.
Existen empresarios que se confabulan por temor a ser difamados con
los que manejan periódicos, revistas, espacios radiales y televisivos,
medios que se utilizan para afrentar; otros recurren al oficio del
periodismo para buscar dinero, de manera vulgar.
El destacado periodista Walter Williams –dijo en una ocasión que: El periodismo que triunfa mejor –y el que más alto merece el triunfo –teme a Dios y honra al hombre. -Walter también decía que la prueba suprema del periodismo es la medida de su servicio público.
Walter Willims expresaba igualmente que nadie debe escribir como periodista lo que no diría como caballero”; si los comunicadores que difaman se acogieran al mencionado criterio, no hicieran uso con tanta frecuencia de la calumnia e injuria, en detrimento de la moral ajena que tiende a ser dilapidada a través de algunos medios.
Soy de los que están en desacuerdo con la difamación otros países de
América Latina y el Caribe están despenalizando ese delito.
Muchas veces cuando se exigen órdenes en las normas de las cosas, se
tildan las reglas de censura y no es así.
Libertad de expresión y difusión del pensamiento, no debe ser
sinónimo de calumnia. El respeto debe prevalecer sobre todo. No
confundamos la insolencia con sentirnos libres de decir necedades
y sandeces comunes.
En parte, la labor periodística ha perdido credibilidad, porque
ha olvidado su verdadera misión. Su manual de instrucción ha sido
influenciado por la ambición lucrativa del dinero.
El factor económico nunca debe ser el centro del interés que prevalezca
cuando se difunda algo. En este oficio, la verdad e integridad debe ser el fundamento esencial de lo que nos propongamos poner de manifiesto en los medios de comunicación en el que laboremos.
Lo que se divulga de manera pública debe estar en coherencia con el bien común, sin necesidad de dañar honras ajenas. Se están dejando
atrás los elementos de principios que van a demandar los relevos
generacionales que continuarán ejerciendo el oficio periodístico.
Hay que reivindicar la dignidad de este fragmento social que requiere
ser adecentado. Sería necesario que el trabajo de la prensa recobre
la credibilidad perdida.
Se ha degenerado la ética, se difunden sólo aquellos asuntos que
generan ganancias particulares y muy poco se enfocan los problemas de educación, medio ambiente, vigilancia para que sean efectivos los servicios de salud y otros, salvo en casos de que hayan beneficios particulares de por medio.
Durante los años en los que me ha tocado ejercer este bonito oficio
del periodismo, he tratado de orientar a la ciudadanía con
informaciones útiles, que hagan pensar al que las escuche o las lea y
que generen niveles de conciencia en quienes las reciben.
Desde el 26 de julio del 1991, he informado y servido de canal para
que otros se puedan orientar y formar, presentando alternativas a los
problemas que afectan a la gente de campo y ciudades.
Me he propuesto elevar la calidad de los trabajos periodísticos,
sin pretensiones de ser mejor, sino diferente; tratando de asumir la
responsabilidad social y humana que tenemos con nuestros
conciudadanos.
El Periodismo permite a muchos ejercer esa labor sin las más mínimas reglamentaciones de decencia que pasan de ser reguladas por la ley 6132 que faculta a todos al que la mayoría de las áreas que conforman la sociedad de hoy esta quebrantado por la falta de honestidad.
Bajo el amparo de la libertad de expresión, muchos han copado los espacios de radio y televisión convirtiéndolos en gallineros comunes.
A diferencia de otros comunicadores que en sus labores elevan la
dignidad del periodismo dominicano.
La partición de los periodistas como voceros mediáticos al servicio de
proyectos políticos electorales es el fenómeno que más está afectando
la imparcialidad, objetividad y credibilidad de un grupo cada vez más
creciente de comunicadores sociales.
Se reconoce el derecho a la simpatía política y hasta a la militancia
partidaria que asiste a cada trabajador de la prensa. Pero son cada vez más los que se vinculan a esta actividad como agentes de la propaganda electoral demagógica de partidos y candidatos. Es una relación de clientelismo político evidente, donde los favores
periodísticos han de ser recompensados con privilegios económicos
de todo tipo, financiado con recursos de instituciones del Estado. Con el fin de escalar socialmente a través de los favores económicos que se reciben o se esperan acoger, es el camino que muchos han preferido para enfrentar sus precariedades económicas, dejando atrás toda objetividad, por estar al servicio de un proyecto político.
Otros, que ya tienen tiempo en esta degeneración del ejercicio periodístico, no vacilan a la hora de cambiar de uno a otro partido a los que sirven como defensores y aduladores públicos de cuantos funcionarios, legisladores, empresarios, dirigentes o entidad que le
recompense económicamente.
Muchos a su vez están alejados de las correctas relaciones públicas e información a la ciudadanía, y pierden la visión de cumplir con los deberes de orientar con verdadera transparencia. Se trata más bien de una promoción de la imagen del dirigente político
y su defensa sin escrúpulos, con el uso de recursos que generalmente
provienen del Estado. 
Nos toca a los periodistas, que conservamos la imparcialidad,
denunciar esta vergonzosa situación, y a la ciudadanía, establecer las
diferencias entre los mercaderes de la información y los verdaderos
periodistas independientes.
En el periodismo dominicano, a pesar del mal uso que algunos le dan a la práctica periodística, otros tratamos de dignificarla. Proyectar el lado instructivo de la labor periodística, no es tarea fácil, en una sociedad subversiva que con sus actitudes se hace indiferente
ante lo positivo y prefiere lo degradante.
A pesar del extravío que enrumba la sociedad, no podemos dejar de hacer nuestra parte para contrarrestar el indicado mal que sucumbe las buenas intenciones.
En este material, trato de hacer pensar. Aún podemos rescatar los valores que se han menospreciado en el intento de sustituir lo superfluo por lo real. Todos nos debemos sumar haciendo algo que ayude a la elevación de una mejor nación.
Al leer este material con atención, ya está aportando su disposición a fin de hacerlo suyo. Sólo se requiere determinación y tratar de ser parte del cambio.
Todos debemos censurar los actos que traten de amedrentar la labor
periodística, tales como: la violencia, disparos a mano armada en contra la sala de redacción del Noticiero del Canal Antena Latina que pudo ocasionar la muerte de uno o más periodistas, es muestra de los acontecimientos alarmantes que han ocurrido en República
Dominicana.
Del mismo modo el periodista Fausto Rosario Adames, ex director
del semanario y Clave Digital, y en la actualidad director de Acento.com.do, fue objeto de intento de asesinato. Otros casos es el de William Estévez fue agredido y su cámara de vídeo destrozada mientras intentaba gravar el desalojo de un asentamiento del
Instituto Agrario Dominicano.
En la provincia de Hato Mayor el ex sargento de la policía Nacional, Rafael Bolívar Soto amenazó de muerte al comunicador Joel de los Santos, por haber difundido un vídeo con imágenes suyas, de una golpiza que había propinado a un ciudadano bajo arresto cuando aún formaba parte de la Policía Nacional.
En República Dominicana, decenas de periodistas han sido agredidos
por funcionarios, y ejecutivos de empresas. Otros han sido asesinados. En la provincia de Hato Mayor, el periodista Manuel Antonio Vega, ha recibido presiones de personajes
ligados al narcotráfico.
Rahadamez Gómez Pepín (Director del Periódico El Nacional), está en la lista de sometido a la justicia, por hacer uso del derecho a informar.
Luís Eduardo Lora Iglesias -Huchi- y Nuria Piera, demandados
judicialmente luego de hacer una investigación sobre la mala calidad de los alimentos suministrados en el desayuno escolar a niños y niñas
de República Dominicana.
Como si fuera poco, un juez ordenó mediante sentencia allanar la
oficina de Nuria Piera para buscar en sus archivos los vídeos sin editar,
del reportaje hecho por esa valiosa periodista, referente al “alimento
escolar”.
Ramón Benzán también fue sometido, a la justicia la periodista Alicia
Ortega demandada en los tribunales de parte de una empresa que oferta
falsos empleos, de acuerdo a los entrevistados en su programa.

Me complace de que pesar de esos actos de persecución y
sometimientos nunca se podrá acallar por completo la voz de los

consagrados.

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