sábado, 9 de abril de 2011

REALIDADES DE REPÙBLICA DOMINICANA


Por Cesáreo Silvestre Peguero.
                       
La realidad, es toda actitud palpable que se hace comprobable, sin necesidad de agregar elementos adicionales para que sea convincente. En donde los hechos hablan por sí solo, en lo que en materia de lo que es la realidad que vive el país, concerniente a la violencia y a la violación de los derechos humanos. En ese particular, hago cita de solo algunos de los casos de aberraciones que se ejecutan en República dominicana. Esto lo menciono, sin ánimo de desacreditar a mi país pero, debo ser concordante con la realidad. Y es que, en República Dominicana, los arrestos arbitrarios continúan. Agentes de la policía  nacional que figuran como parte de las fuerzas de seguridad del Estado han dado muerte a innumerables cantidad de personas durante los últimos años, esos asesinatos han sido cometidos mediante apresamientos improcedentes, o a través de los llamados “intercambio de disparos”.
Se recuerda que, oficiales  de la policía mataron a Joesi Marte Núñez luego que este acusara a la policía de asaltar una familia y robar $50,000 de su negocio. Hubo protesta en el funeral de Luís Manuel Ventura, de 25 años; un líder del Frente Amplio de Lucha Popular (FALPO), quien fue asesinado por la policía el día anterior. La implementación del nuevo Código Procesal Penal provee a los detenidos de protección adicional pero, en los hechos no se nota el mejoramiento y el verdadero nivel de respeto de los derechos humanos por parte del ejército y de la policía nacional dominicana. Aunque parcialmente se refleja un poco de “consideración” en los tribunales. Pero la policía sigue realizando redadas cuando se le antoja o quieren levantar unos pesos con los tribunales clandestinos que en esas dependencias funcionan a subienda de la justicia facultada para ventilar esos casos. 
En República Dominicana, es una realidad  el estado de hacinamiento e insalubridad en los centros penitenciarios, donde incide el descontrol de esos lugares por parte de los reos. Las indicadas realidades carcelarias, revelan el nivel de atraso y deshumanización que se experimenta en la sociedad dominicana. 
El sistema de investigación policial se considera alcaico, deficiente y muy viciado.  En los procesos de investigación se continúan torturando a los “detenidos”, a los que en muchos casos se les tortura cubriéndoles la cara con fundas negra e introduciéndoles una cebolla en la boca, esto para que no puedan gritar, tras los golpes que reciben siendo esposado y muy mal tratado.  
El presidente de la Comisión de los Derechos Humanos reveló que en el país sobrepasan de  800 los hombres asesinados por la policía. Un dominicano, que vino de vacaciones con su esposa de nacionalidad suiza, denunció que miembros de la policía de servicio en el Cruce de Verón, Higüey, le propinaron una paliza y lo despojaron de dinero, su teléfono celular y otros objetos de valor. Leoncio Hiraldo Ortiz, de 35 años, relató que el hecho ocurrió, cuando se hallaba alojado en un hotel de Higüey con su esposa.
Leoncio Hiraldo Ortiz presenta hematomas en la cara, los ojos, el hombro izquierdo y la espalda, que le causaron varios agentes de la policía, entre ellos un mayor de apellido Morillo y un teniente de apellido Castillo. Dijo que todo comenzó cuando daba marcha hacia atrás en una yipeta de un hermano, en un lavadero de automóviles y accidentalmente rozó un vehículo en el que viajaban varias personas, entre ellas un capitán de la Policía. Relató que se desmontó, pidió disculpas al conductor y le dijo que se haría responsable de notificar a su seguro para reparar los daños; lo cual no aceptó el capitán de la policía, quien la emprendió a golpes en su contra. Heraldo Ortiz dijo que huyó y pidió a un monotoconchista que lo llevara a la policía para informar de lo ocurrido; pero dijo que allí otros agentes se sumaron a sus agresores.
Explicó que quedó en tan mal estado que temió perder la vida, ya que es diabético y no tenía la insulina que debe inyectarse tres veces al día. Manifestó que fue llevado a varios departamentos, entre ellos tránsito, robo. Hasta que Santiago Molina, dirigente del Comité Dominicano de los Derechos Humanos, intervino, y a quien los agentes le dijeron que era un drogadicto que trató de agredirlos. 
En el caso intervino también Eugenio Torres, dirigente de los Derechos Humanos en la región este, quien se sumó a la defensa de  Ortiz hasta que los agentes lo libertaron bajo la condición de que no denunciara el caso. Aseguró que fue despojado de su teléfono celular, mil 300 dólares, 600 pesos, sus tarjetas de crédito y otros documentos. Los dirigentes de los Derechos Humanos solicitaron al jefe de la Policía  que ordene una investigación de ese atropello. A pesar del tiempo de haber sucedido ese hecho, el caso no ha sido esclarecido ni mucho menos; no ha aparecido el dinero, que le fue despojado por la policía a Dominicano Hiraldo Ortiz; a quien tampoco se le devolvieron sus tarjetas de créditos y su celular personal. 
Al consultar al Dr. Domingo Porfirio Rojas Nina, alto comisionado de los derechos humanos en República Dominicana y ex presidente de esa institución; -dijo que los derechos humanos continúan siendo violentados a diario por la policía nacional dominicana.
El humanista agrego que, es creciente el número de ciudadanos dominicano que cada día son ejecutados por la policial. Apunto además que, no solo la policía viola los derechos humanos en el país, sino el gobierno también. Rojas Nina, apunto que los derechos humanos también se violan, cuando el estado niega la educación, la salud y la adecuada educación al pueblo.
Dijo que el acceso a la alimentación en el país es cada día más difícil dado al alto costo de la canasta familiar. Exhorto a la ciudadanía a organizarse para que juntos reclamen sus derechos. Crítico la detenciones arbitrarias a personas, sin que se les formulen cargos; en violación a los procedimientos judiciales y al plazo de las 48 horas que establecen las normas.  
La divulgación de esta realidad procura despertar la conciencia para con los derechos ciudadanos. Detrás de las violaciones a los derechos humanos en República Dominicana esta una rancia cultura represiva, herencia histórica de la dictadura. Dicha cultura no solo está presente y arraigada en la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, sino que se infiltra en el tejido social. Y las redadas indiscriminadas, los arrestos sin orden judicial, la muerte de supuesto delincuentes por parte de los cuerpos policiales son toleradas por una parte de la sociedad que siente que hay que hacer algo para frenar la delincuencia violenta. De hecho no se ve a la justicia actuando con rigor ante delincuentes habituales de cuello blanco, los cuales permanecen en libertad a pesar de estar sometido a la justicia por sus tropelías, malversación de fondos y estafa al estado.
También una mayoría de los hechos delictivos que son denunciados permanecen sin esclarecer, y los que son supuestamente esclarecidos no tienen un buen seguimiento en las instancias judiciales. 
El resultado es una gran impunidad en los casos de delincuencia comun, sobre todo aquellos que tienen como victimas a los más pobres. 
Los métodos policiales, represivos e indiscriminados, no van a resolver los problemas de la delincuencia; de eso tenemos que solidificar la conciencia. Por el contrario, la tolerancia social a métodos ilegales es uno de los factores que impiden que la reforma policial avance en la dirección de forjar un cuerpo más eficiente, mejor pagado, aliado de los ciudadanos, respetuosos de sus derechos e integrados a las comunidades. 
Hacia allí debemos transitar.
La justicia y el ministerio público, que también sean dotados de más y mejores recursos, y que cumplan con su deber de combatir el delito con las leyes en las manos.

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