sábado, 9 de abril de 2011

DESIGUALDAD SOCIAL

Por Cesáreo Silvestre Peguero.
 
Es desigual todo lo que guarde relación con la extrema diferencia entre una cosa y otra, tal como existe entre los desposeídos y los afortunados.
Quienes hayan acumulado dinero en buena lid, en base al trabajo productivo, tienen todo su derecho a disfrutar de sus fortunas; mas no concibo que habiten tan conforme los que tanto tienen, viendo a otros necesitar  de un pedazo de pan o vestuario. Alrededor de 4.500 millones de personas, el 75 por ciento de la población mundial vive en los países en vías de desarrollo y 1.000 millones de ellos subsisten en la  miseria.
Independientemente de los esfuerzos que hagamos para obtener los bienes, debemos saber que las bendiciones provienen de Dios y él le agrada que las comportamos con el necesitado.
Cada cual debe lograr su propio sustento; pero muchas veces los demás requieren de nosotros, como hemos recibido de otros en ciertas ocasiones. El hambre turba, atormenta, desespera emborracha, confunde y crea una indescriptible inquietud. Sé muy bien porque lo digo: la he sentido. 

En la medida en que no dependamos de las avaricias, haremos crecer la quietud que reposa en quienes se satisfacen en ayudar en sus limitaciones aun y, a pesar de ello les alcanza para compartir con los necesitados haciendo honor al mandamiento divino que nos manda amar a nuestro prójimo como a nosotros mismo.
El sol debe salir para todos y más  cuando la necesidad extrema se impone. Los seres solo son humanos si saben justificarlo: si son más humanos. –Si pueden amar. (Ricardo Montanel).
La piedad es la señal más fidedigna de quien posee a Dios en su corazón.
Hacer frente a la extrema pobreza en el mundo en general y en nuestro país en particular, es una labor que hay que desarrollar con clara conciencia de que se trata de un esfuerzo a corto, mediano y largo plazo. La inversión en educación es el mejor instrumento para atacar la desigualdad social y mejorar el acceso a las oportunidades. Y educación para los más pobres, con calidad, llegando hasta la formación técnica y la profesional, incorporando el conocimiento de nuevas tecnologías basadas en el desarrollo de la informática y las comunicaciones modernas; pero no basta con invertir en educación para todos, mientras tanto hay que asistir con programas sociales que transfieran recursos a los más marginados, aquellos que por su edad, minusvalidez física o social sean los más difíciles de incorporar a la vida económica del país a través de la educación y la formación laboral. 
Pero no habrá menos desigualdad, sino se atiende el acceso cada vez más de los pobladores al agua, a la salud, la tierra, la vivienda, y otros servicios básicos. Se necesita mejorar, también, el acceso al crédito (financiamiento para los emprendedores) tanto a nivel profesional y vocacional, como de los  que tienen iniciativas para las pequeñas empresas. 
Esto debe incluir el apoyo financiero de los esfuerzos asociativos, de los bríos solidarios que se traduzcan en empresas económicamente rentables y socialmente útiles.
Por el camino del hambre, no se puede ir ya a la democracia. La democracia no darme sin sabana, no se sienta a comer en el suelo. La democracia, es un lujo de países ricos.
-Prof. Juan Bosch.

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